lunes, mayo 15, 2017

Todos flotan

Lo que menos te gustaba de Eso
la película basada en el libro de Stephen King
sobre un payaso asesino
era la segunda escena
esa en donde un niño rubio corría bajo la lluvia
enfundado en su pequeño impermeable
siguiendo un barquito de papel
hasta un alcantarilla
Ahí se encontraba a Eso y su mundo telúrico
en donde los muchachos errantes
como en el cuento de J.M. Barrie
viven eternamente suspendidos
en una interminable juventud que los traspasa
como una lanza o un cuchillo
Por aquel entonces me explicaste
(hermano me explicaste tantas cosas)
que Eso es la conciencia de un pueblo
que en búsqueda de una normalidad
dictada por extraños intereses
es capaz de solapar los peores crímenes
Sin saberlo en aquel momento
tú y yo crecimos en Derry
el lugar donde los niños van buscando
destinos peores que la muerte
y los adultos voltean
hacia cualquier otro lugar
encargados de sus asuntos
"sus negocios"
repitiéndose a si mismos
que una intachable vida productiva
los protege y dignifica
ante los extremos del mal y del pecado
(no hay niña o niño mexicano
que no crezca en Derry en estos tiempos)
Te vi hace dos días
después de mucho rato de no hablar contigo
tenías la barba recortada
y te veías muy juvenil
con tus labios carnosos y tu mirada grande y almendrada
de fuerte cosaco impertinente
que antes el vello facial nos distraía
Te mostraste preocupado por mi
porque me marcho a un país en crisis
y hacías
como acostumbras
bromas sobre el Medio Oriente
y sobre la guerra fría
Recordé un muy viejo sueño tuyo
en donde unos malandrines de caricatura
(¿Acáso eran los Chicos Malos?)
me raptaban y tú los perseguías
por interminables caminos y calles
deformándose bajo tus pasos
No sé qué decir al respecto
este mundo ya es el mundo de nuestros sueños
nuestros más terribles sueños
pero ahora somos hombres
o algo parecido
y andámos los mismos caminos
Algo sé
lo sé de cierto:
que estaré bien
y que me alegra en este mundo
contar aún con tus labios carnosos
tu preocupación y tus bromas
con el comentario pronto y amargo
de amoroso cosaco prudente


(porque debes saber que
la gran vastedad de los hermanos se pelean
dejan de hablarse en esta horrible tierra
se guardan rencores
arman querellas
producen heridas insanables
por muy simples palabras que nadie pronuncia)


Yo me siento afortunado
con tu mirada grande y almendrada
que ha visto esta tierra antes que yo
y me otorga un mano no obligada
sino amiga
y en el comentario amargo deja siempre
uno o dos adorables perlas por lo menos

sábado, mayo 06, 2017

Llevabas puesto un sombrero que en nada te favorecía


Te soñé y fue un sueño
justo y bueno
bello y unánime
si necesitamos ponerle adjetivos
a una materia tan abstracta
como son los sueños

Caminabas a lo lejos
y aunque yo estaba detrás tuyo
-maravillosos como son los sueños-
también podía verte de frente

-Por cierto que llevabas puesto un sombrero
que en nada te favorecía
y una camisa negra
muy abotonada hasta el cuello-

Tenías en la mirada ese aire de marcial sorpresa
la disciplina del asombro
que siempre cargas con ternura y espanto
como si todo en el mundo fuera una gema muy nueva
resplandeciente y extraña
que has sacado de lo más oscuro
de un húmedo sótano

Recuerdo que yo gritaba:
¡Chubeto! ¡Chubeto!
y tú
sin escucharme
seguías tu camino
hacia el horizonte

Independientemente de su función de alegoría
de salvaje llamado de lo inconsciente
de chiste o de exempla
mi sueño fue real
y tú eras real en mi sueño

Desperté sonriendo
enamorado
(le expliqué a Mariana
que yo estoy siempre enamorado
de mis verdaderos amigos)

Y recordé un gesto tuyo
muy tuyo
tan espontáneo que lo arruinaré poniendo en verso

-Cuando alguien te interpela
no respondes “qué”, ni respondes “mande”
como debieron enseñarnos nuestras diligentes madres-

Cuando alguien te interpela
volteas y abres los ojos
redondos como platos
-ternura y espanto te repito-
y dices “qué onda”
como un viejo cholo
de la colonia Infonavit Nacional
a pesar de que sólo tienes
¿Cuánto?
¿25 años?
Y así preguntas
como un hombre que ha visto tantas cosas
y ha amado
demasiadas veces
o demasiado tiempo

Recuerdo que yo gritaba tu nombre
y tú seguías tu camino

lunes, marzo 20, 2017

Una muchacha que canta



Mire usted yo no creo en Dios
ni en la vida que sigue a la muerte
y aunque no lo parezca
es un sentimiento doloroso

Sin embargo creo en la belleza
o en la violencia
y que deben ambas cosas tener algo divino

Una muchacha que canta por ejemplo
debería por lo menos ser algo sagrado
parecido a una montaña en donde cayó la nieve
o un mar picado y negro a medianoche

Tengo suerte porque
una de mis mejores amigas es una muchacha que canta
A veces la poesía (te digo)
se trata de reducir las cosas a sus dimensiones exactas
De ella
mi amiga
podría decir que además de inteligente es bonita
sus cabellos son rizados
y tiene dos ojos (ni uno más, ni uno menos)
de colores dulces e inusuales
como de gato

Pero cuando entona la voz
con sus elegantes moditos
y su refinada técnica clásica
puedo ver cómo en un momento
de debilidad no estudiada
sus párpados se cierran
para sentir con mayor fuerza
la vibraciones que escapan de sus labios

Es en ese instante en donde puedo escuchar
detrás de esa voz de Dalila de Saint-Saëns
el latido de una sangre antigua
y el rumor secreto de viejas deidades de la tierra

Tribus de oriente y occidente
genocidios y hambrunas
imperios que caen y se levantan
momificadas reinas y reyes
por desesperados y estúpidos lacayos
Sobre todo eso
tanto lo bueno como lo malo
se levanta y se impone
la suavidad de una muchacha que canta


Tengo suerte porque

una de mis mejores amigas es una muchacha que canta

miércoles, marzo 15, 2017

Hombres jóvenes en funerales
Adolescentes que no saben vestirse
ni comportarse
Hombre jóvenes que no son hombres
con el cabello amarrado en una coleta
Con los zapatos lustrosos
vistiendo el único traje
que utilizan en bodas y quince años
Hombres jóvenes en funerales
como niños perdidos
en el pasillo de juguetes
de un supermercado

Muchachos de ojos colorados
y labios húmedos de saliva
frágiles bestias
con el corazón en la mano
y el botón superior de la camisa negra

cortando su respiración agitada

viernes, marzo 10, 2017

Enemigos muchos, honor más grande

“Me pidieron que no te volviera a llamar”
me dice mi entonces jefa
en la oficina donde trabajo
sin contrato ni prestaciones
o pago regular
Por lo tanto
no puede considerarse un despido
tanto como una despedida
un rompimiento
un amoroso y sutil corte
en donde una de las partes
de una relación torpe y atormentada
marca un alto por su propio bien
Así que puedo regresar mañana
y recoger mis cosas
y por así decirlo
pensar en el futuro
hacer planes
contar los pocos pesos
que me quedan tras gastar irresponsablemente
la semana anterior cuando mi futuro
relucía como una manzana verde bajo el sol de marzo


Pensar que apenas compré éste muy caro libro
(ya manchado de café)
sobre un aristócrata nervioso
quien harto de la sociedad
se encierra en una casona
rodeado de hermosos objetos:
libros pinturas y tapices
que vuelven su existencia soportable


O pensar qué rápido y qué lejos quedamos
del ideal un día cualquiera
y cómo una mañana al azar
nuestra agitada carrera por la vida vuelve a caer
en la piscina lodosa de los intentos en vano


¿Le diré a mis padres
quienes hasta ayer se mostraban orgullosos
que me despidieron porque sí?
¿Cómo explicarles la arbitrariedad del destino
a quienes incluso cuando era un niño
ya decían que yo era una mala influencia para otros?


Pagar la luz el teléfono
comprar leche de almendras
no pedir prestado
no vivir de los ingresos de tu esposa
(a quién quieres engañar

si es ella la que compra leche de almendras
y la cuenta de la luz
hace mucho que rebasó lo imaginable)


O pensar: ¿dónde está el giro a este poema?
Me estrujo la cabeza mientras hago cuentas
mirando en la pantalla el menguante saldo
de mi tarjeta bancaria
¿dónde el momento luminoso
señor
en el que sorprenderemos al lector
con la buena nueva de mi esperanza renovada?
¿dónde la imagen
el esfuerzo retórico
la chapuza semántica
que incluso ponga en mis labios
sin yo notarlo
de nuevo una sonrisa?


Pero el teléfono no suena
la cuenta se vacía
los números tienden hacia el cero
el verso de la luz no llega
y mis miserias son tan vulgares
tan cotidianas
que parecen no tener remate
ni buen gusto


Las cosas se extinguen por su propio fuego
me digo mientras cae la noche
y me vuelvo a llevar las manos
a donde se supone que guardo la cartera

miércoles, febrero 01, 2017

Blogspot es como una ciudad fantasma, ¿cuántos autores habrán muerto, perpetuados en su inocencia en estos blogs que flotan por la red?

martes, agosto 02, 2016

Supongo que si hay algo peor que sufrir el odio de los mafiosos eso debe ser ganarse la admiración de los idiotas.

martes, julio 05, 2016

Ahí viene mi vida de hinojos,
se arrastra sin necesidad,
boquea, llora y pide consuelo,
parece una vieja sin hijos
que cumple una manda a San Judas Tadeo 
Ahí viene el sabueso del collar de hierbas olorosas,
y mis noches en vela sin ningún motivo.

Aquí la Niña, la Pinta y la Santa María,
este idioma barbado y antiguo
con el que a ti me dirijo.
Mira (aquí, dibujados en el pecho)
el chaleco rojo y el pantaloncito corto,
la infancia sepia, la fotografía deslavada
por los años y el sol de media tarde.

También puedes ver
el diente cariado de mis viejos amores,
ceniza brillante dejada en los labios,
esa cosa molesta que cuelga de la carne viva
y que duele cada tanto en las mañanas
hasta que no lo extirpe por completo.

Puedo además de todo eso ofrecerte
mi futuro anhelante en tus manos,
como una cajita lacada
para que guardes joyas y flores secas.
Puedo ofrecerte una manzana, una cerveza,
un plato de sopa caliente.

lunes, julio 04, 2016

Poesía luminosa

Poesía comprometida

Poesía del lenguaje

Poesía del silencio

(¿Y qué saben del silencio?)

Poesía del instante

Poesía social

Poesía de la anécdota

Poesia de la revolución

Poesía digital, binaria, experimental

Del tiempo

(Poeta del tiempo)

Del espacio

Del color

Del ser

(El lenguaje es la casa del Ser

De lo que no se puede hablar es mejor callar

Y otros lugares comunes).



Detente y explica

Explica todo eso a la muerte niña

Que duerme bajo tu almohada.

jueves, abril 14, 2016

Alguna vez hace unos años, aprovechando una dirección de correo electrónico que mantengo desde la adolescencia (el clásico azazel666@yahoo o algo así) intenté hacerme una cuenta falsa de Facebook con fines non sanctos. Después de llenar los primeros campos con nombre falso, fecha de nacimiento falsa y todo eso, Facebook me pedía tantas cosas que simplemente me asusté, o mejor dicho, me dio una hueva inmensa pensar en llenar todo eso y lo dejé a la mierda. ¿Se imaginan todo ese trabajo? Fotografías varias, comentarios, compartir estados, mandar invitaciones, aceptar invitaciones, tener intereses, gustos musicales, libros, tener odios, tener afectos…. Agh.
¿De dónde sacarán energía esos escritores que tienen seis o siete cuentas diferentes para promocionar sus propios libros? Para colmo, todo en Facebook es eterno, la necesidad de Zuckerberg de congelarnos a todos por los siglos es horrible. Así que aunque la cuenta falsa la cancelé prácticamente al día siguiente de crearla, todavía, tímidamente y de vez en cuando, alguna notificación llega suplicante a mi viejo correo electrónico.