lunes, marzo 20, 2017

Una muchacha que canta



Mire usted yo no creo en Dios
ni en la vida que sigue a la muerte
y aunque no lo parezca
es un sentimiento doloroso

Sin embargo creo en la belleza
o en la violencia
y que deben ambas cosas tener algo divino

Una muchacha que canta por ejemplo
debería por lo menos ser algo sagrado
parecido a una montaña en donde cayó la nieve
o un mar picado y negro a medianoche

Tengo suerte porque
una de mis mejores amigas es una muchacha que canta
A veces la poesía (te digo)
se trata de reducir las cosas a sus dimensiones exactas
De ella
mi amiga
podría decir que además de inteligente es bonita
sus cabellos son rizados
y tiene dos ojos (ni uno más, ni uno menos)
de colores dulces e inusuales
como de gato

Pero cuando entona la voz
con sus elegantes moditos
y su refinada técnica clásica
puedo ver cómo en un momento
de debilidad no estudiada
sus párpados se cierran
para sentir con mayor fuerza
la vibraciones que escapan de sus labios

Es en ese instante en donde puedo escuchar
detrás de esa voz de Dalila de Saint-Saëns
el latido de una sangre antigua
y el rumor secreto de viejas deidades de la tierra

Tribus de oriente y occidente
genocidios y hambrunas
imperios que caen y se levantan
momificadas reinas y reyes
por desesperados y estúpidos lacayos
Sobre todo eso
tanto lo bueno como lo malo
se levanta y se impone
la suavidad de una muchacha que canta


Tengo suerte porque

una de mis mejores amigas es una muchacha que canta

miércoles, marzo 15, 2017

Hombres jóvenes en funerales
Adolescentes que no saben vestirse
ni comportarse
Hombre jóvenes que no son hombres
con el cabello amarrado en una coleta
Con los zapatos lustrosos
vistiendo el único traje
que utilizan en bodas y quince años
Hombres jóvenes en funerales
como niños perdidos
en el pasillo de juguetes
de un supermercado

Muchachos de ojos colorados
y labios húmedos de saliva
frágiles bestias
con el corazón en la mano
y el botón superior de la camisa negra

cortando su respiración agitada

viernes, marzo 10, 2017

Enemigos muchos, honor más grande

“Me pidieron que no te volviera a llamar”
me dice mi entonces jefa
en la oficina donde trabajo
sin contrato ni prestaciones
o pago regular
Por lo tanto
no puede considerarse un despido
tanto como una despedida
un rompimiento
un amoroso y sutil corte
en donde una de las partes
de una relación torpe y atormentada
marca un alto por su propio bien
Así que puedo regresar mañana
y recoger mis cosas
y por así decirlo
pensar en el futuro
hacer planes
contar los pocos pesos
que me quedan tras gastar irresponsablemente
la semana anterior cuando mi futuro
relucía como una manzana verde bajo el sol de marzo


Pensar que apenas compré éste muy caro libro
(ya manchado de café)
sobre un aristócrata nervioso
quien harto de la sociedad
se encierra en una casona
rodeado de hermosos objetos:
libros pinturas y tapices
que vuelven su existencia soportable


O pensar qué rápido y qué lejos quedamos
del ideal un día cualquiera
y cómo una mañana al azar
nuestra agitada carrera por la vida vuelve a caer
en la piscina lodosa de los intentos en vano


¿Le diré a mis padres
quienes hasta ayer se mostraban orgullosos
que me despidieron porque sí?
¿Cómo explicarles la arbitrariedad del destino
a quienes incluso cuando era un niño
ya decían que yo era una mala influencia para otros?


Pagar la luz el teléfono
comprar leche de almendras
no pedir prestado
no vivir de los ingresos de tu esposa
(a quién quieres engañar

si es ella la que compra leche de almendras
y la cuenta de la luz
hace mucho que rebasó lo imaginable)


O pensar: ¿dónde está el giro a este poema?
Me estrujo la cabeza mientras hago cuentas
mirando en la pantalla el menguante saldo
de mi tarjeta bancaria
¿dónde el momento luminoso
señor
en el que sorprenderemos al lector
con la buena nueva de mi esperanza renovada?
¿dónde la imagen
el esfuerzo retórico
la chapuza semántica
que incluso ponga en mis labios
sin yo notarlo
de nuevo una sonrisa?


Pero el teléfono no suena
la cuenta se vacía
los números tienden hacia el cero
el verso de la luz no llega
y mis miserias son tan vulgares
tan cotidianas
que parecen no tener remate
ni buen gusto


Las cosas se extinguen por su propio fuego
me digo mientras cae la noche
y me vuelvo a llevar las manos
a donde se supone que guardo la cartera

miércoles, febrero 01, 2017

Blogspot es como una ciudad fantasma, ¿cuántos autores habrán muerto, perpetuados en su inocencia en estos blogs que flotan por la red?

martes, agosto 02, 2016

Supongo que si hay algo peor que sufrir el odio de los mafiosos eso debe ser ganarse la admiración de los idiotas.

martes, julio 05, 2016

Ahí viene mi vida de hinojos,
se arrastra sin necesidad,
boquea, llora y pide consuelo,
parece una vieja sin hijos
que cumple una manda a San Judas Tadeo 
Ahí viene el sabueso del collar de hierbas olorosas,
y mis noches en vela sin ningún motivo.

Aquí la Niña, la Pinta y la Santa María,
este idioma barbado y antiguo
con el que a ti me dirijo.
Mira (aquí, dibujados en el pecho)
el chaleco rojo y el pantaloncito corto,
la infancia sepia, la fotografía deslavada
por los años y el sol de media tarde.

También puedes ver
el diente cariado de mis viejos amores,
ceniza brillante dejada en los labios,
esa cosa molesta que cuelga de la carne viva
y que duele cada tanto en las mañanas
hasta que no lo extirpe por completo.

Puedo además de todo eso ofrecerte
mi futuro anhelante en tus manos,
como una cajita lacada
para que guardes joyas y flores secas.
Puedo ofrecerte una manzana, una cerveza,
un plato de sopa caliente.

lunes, julio 04, 2016

Poesía luminosa

Poesía comprometida

Poesía del lenguaje

Poesía del silencio

(¿Y qué saben del silencio?)

Poesía del instante

Poesía social

Poesía de la anécdota

Poesia de la revolución

Poesía digital, binaria, experimental

Del tiempo

(Poeta del tiempo)

Del espacio

Del color

Del ser

(El lenguaje es la casa del Ser

De lo que no se puede hablar es mejor callar

Y otros lugares comunes).



Detente y explica

Explica todo eso a la muerte niña

Que duerme bajo tu almohada.

jueves, abril 14, 2016

Alguna vez hace unos años, aprovechando una dirección de correo electrónico que mantengo desde la adolescencia (el clásico azazel666@yahoo o algo así) intenté hacerme una cuenta falsa de Facebook con fines non sanctos. Después de llenar los primeros campos con nombre falso, fecha de nacimiento falsa y todo eso, Facebook me pedía tantas cosas que simplemente me asusté, o mejor dicho, me dio una hueva inmensa pensar en llenar todo eso y lo dejé a la mierda. ¿Se imaginan todo ese trabajo? Fotografías varias, comentarios, compartir estados, mandar invitaciones, aceptar invitaciones, tener intereses, gustos musicales, libros, tener odios, tener afectos…. Agh.
¿De dónde sacarán energía esos escritores que tienen seis o siete cuentas diferentes para promocionar sus propios libros? Para colmo, todo en Facebook es eterno, la necesidad de Zuckerberg de congelarnos a todos por los siglos es horrible. Así que aunque la cuenta falsa la cancelé prácticamente al día siguiente de crearla, todavía, tímidamente y de vez en cuando, alguna notificación llega suplicante a mi viejo correo electrónico.

martes, abril 12, 2016

Retomo este blog, a pesar de la vergüenza que me causa mi pasado. Tampoco pienso borrarlo. Tampoco puedo borrarlo.
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Intento terminar una pequeña novela en un tiempo record, no creo lograrlo. Me parece que tiene problemas de estructura. Más que una novela, con personajes y todo, parece una sola voz, un chorro de voz. Trata sobre Gilberto Ortega, el asesino serial que vivía a una cuadra de mi casa, cuando yo era niño. Le decían matagatos, porque atrapaba y torturaba hasta la muerte los gatos callejeros del barrio. Este tipo había sido militar a principio de los 90, lo mandaron a chiapas a sofocar a los zapatistas. Luego fue policía y le tocó ver algunas ejecuciones muy cruentas, cuando el cartel de Juárez. Lo abusaron de pequeño varias personas, etc, etc.

----Casi como si el mismo país lo hubiera fabricado para ser un asesino.

 Luego, con lo de los gatos, ningún vecino hizo nada y se hicieron todos de la vista gorda. Y pasó lo que tenía que pasar, comenzó a matar niños de la calle hasta que asesinó a uno de la cuadra.

domingo, marzo 20, 2016

burrito´s sad song

En un mercadillo de pulgas
Maloliente y bochinchero
Vendo comida callejera para sobrevivir
Desde hace unos pocos meses
En el mercado hay gran número de borrachos fastidiosos
Vagabundos fragantes de orina seca
Adictos al crack y la mariguana
Por no contar a los policías
Prepotentes y amargados
Que merodean ya entrada la noche
Balanceando sus fusiles automáticos
A veces me canso y desespero
A veces gano poco (aunque no siempre)
Y pienso que todo esto es muy indigno
Y sufro y me enojo y me revuelco
Y sin embargo (¡maravilla!) sobre el muro
Junto al que coloco mi carpa y mis mesitas
Justo en medio del alambre de púas que lo corona
Una tórtola ha hecho un nido
En donde cantan dos polluelos
Así que cierro los ojos
Respiro
Abro los puños ahora relajados y pregunto
¿De qué va a querer su burrito?
Entonces río de la pregunta
Y me pregunto cómo introducirla en un poema
Río aún más de buena gana
Enseño los dientes
Canturreo alguna canción no tan oscura
Y pienso:
De los escombros construiré mi nido

sábado, enero 02, 2016

Confesión




Eustaquio, doctor de la Iglesia

"Si el Verbo fue creado,
¿cómo es que Dios que lo ha creado no podía crear el mundo?
Si el mundo no ha sido creado por el Verbo,
¿por qué no podía haber sido creado por Dios?”

Un concilio tras otro, una carta tras otra, la batalla en la mente, presta siempre la pluma. Discutir una sentencia, la coma, el punto, la declinación correcta de cada término y frase. La diferencia pequeña y mortal entre hijo primogénito e hijo unigénito. ¿Cuántas raíces no fueron cortadas antes de florecer sus arbustos de discordia? Entonces todo aquello era importante, el alma de los hombres estaba en juego. ¿Cuántos no habían perecido en la condenación, inducidos al error por aquellos diminutos deslices? ¿Qué vale más, el alma inmortal o el texto claro y conciso explicado a la luz natural de la conciencia? Igualamos los términos. Nos jugamos la exactitud en concilios, sometimos a votación las verdades eternas. Y al final el campesino, el plebeyo, la grey asustada, ¿qué debía de creer? ¿Cuánto de poder y malicia no hubo en las decisiones tomadas?

            Las aves siguen cantando, el sol que alumbró a los profetas alumbra los obispos, los manzanos aún dan manzanas sin importar qué alas oscuras atemorizan la tierra. No era mejor lo que creían nuestros padres, y los padres de sus padres. Ríos de tinta y pergamino. Pero también sangre derramada en busca de la perfección y del orden. La razón absoluta nos llevó a la contradicción y entonces la llamamos Misterio. He escuchado que ahora le dicen “la religión de los filósofos”.



Confesión

1.      Sí recuerdo los pecados de la infancia:
robar a los abuelos la moneda para el templo
gastar el dinero en libros sucios
y mentir desde entonces al vecino devoto
avergonzado yo de ser un incrédulo
que fingía rezar en las santas cenas de sus padres.

2.      Y aún después robé cuanto podía
y a otros conmigo incité a ello.
Y aún más a los abuelos mientras conservaron vida
para beber y comer con los amigos.
A la luz del vino y de pálidos sexos
amanecí cantando dulces blasfemias.

3.      Me volví al oriente ,dejé el estudio
no por primera ni por última vez.
Azotado de noche por la sombra de la muerte,
en múltiples brazos de mujeres y deidades
creí entender el bien y el mal
por incienso y amor trasfigurados.

4.      De enfermedades y accidente murieron los amigos,
me traicionaron los amores con los puercos del establo,
y más que la tristeza de la pérdida
amé la tristeza por sí misma.
El llanto, la furia, odiosas eran de pronto
las cosas que anteriormente eran amables.

5.      Pero la verdad no es elocuente,
en las formas más sencillas forma adopta.
Sin centro y sin mesura,
a través de la derrota abre un camino.
No en Damasco, no la luz radiante del Divino Rostro
sino un murmullo que como a aquel otro incrédulo
le susurra: toma y lee.


6.       Los hombres sufren y se arrastran, cierto.
Vi la hambruna arrasar ciudades
y ejércitos de bárbaros que frente a iglesias y senados
por unas bolsas de monedas
–como aquellas que robaba a mis abuelos-
midieron con sangre su parcela en la historia.

7.      Entonces la verdad, ¿en dónde estaba?
No en el Libro, no en la idea, ni en la boca de los santos.
No en los niños y las flores, ni en los árboles y pájaros
que de alguna manera eran divinos y eran nada.
En todo aquello la noche y lo imposible habitan
como dentro de una semilla funesta.

8.      Y tras tomar y leer y agotar los textos
y escuchar sin fin de historias de exitosos hombres
cuya verdad manaba de sus gestos como ríos,
yo sólo pude encontrar estas palabras:
ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre
y tanto morirá el sabio como el necio.

9.      Dejé pues la retórica, me bauticé en un sucio río,
busqué verdad y vida como un perro hambriento,
ensalcé implacable en sínodos y concilios
las rebuscadas teorías de mis padrinos;
crucificado en discursos y agudezas, en ciega obediencia,
en desesperada humildad, mitad sabio y mitad necio.

10.  Olí y enaltecí la mirra más barata buscando vida eterna,
toqué llagas de leprosos y vestidos de enfermas señoritas.
Lo que vi ya no es noticia,
ni el gusto metálico del ayuno prolongado,
ni el silencio de los eremitas y el cántico en la misa de adiestrados niños.
Sólo aquí está la memoria antes de perderse

11.  ¿Y cómo no habrá de perderse?
Si el mundo es o no creado
lo dejo de nuevo quienes saben.
Pero el tiempo asesino es un caballo ardiente,
un carruaje dorado,
un arado de hierro.

12.  Ésta es la verdad que siempre supe,
éste el testamento que yo dejo.


jueves, noviembre 19, 2015

Un video muestra a Abdelhamid Abaaoud arrastrando una pila de cadáveres mientras sonríe

La poesía muchas veces consiste en mirar con extrañeza lo cotidiano
En la pantalla diez cuerpos inertes son arrastrados en una camioneta
Como las latas y chatarra que en las viejas películas
Ponen tras los automóviles de los recién casados

Pero no hay nada extraño en ello
Ni en la sonrisa alegre y contagiosa de quien conduce el vehículo
Ni en los cantos religiosos que resuenan antiguos sobre los cuerpos humillados
De hombres probablemente adolescentes
Extraño es el azul azulísimo del cielo
Y que los cadáveres son arrastrados sobre los surcos de un campo recién labrado
“Ah”, me digo. “Mira, pero qué idiota: en ese lugar del mundo es primavera”

lunes, septiembre 28, 2015

LATITUDES. POESÍA MEXICANA ACTUAL: RAÚL ANÍBAL SÁNCHEZ (CHIHUAHUA, CHIHUAHUA, 1984)

Raúl Aníbal Sánchez



Raúl Aníbal Sánchez (Chihuahua, Chihuahua, 1984). Es autor de los libros de cuento  “Luna de día” (ICYT-GDF), “La comida está en el congelador” (CONAFE), “El genio de  la familia” (Tierra Adentro) y la novela “La muerte del pelícano”, junto con Daniel  Espartaco Sánchez (Ediciones B). Ha ganado varios premios y publicado en diferentes revistas. Su primer libro de poesía “Los dones subterráneos” se encuentra en proceso de publicación. Tiene cuatro gatos.

martes, septiembre 15, 2015

My head is filled with
Fallen statues
DEATH IN JUNE

Como cada primavera, regresaron las pesadillas. Habían pasado tres años desde que se lo llevaron y, puntualmente, como un reloj, Ulises regresaba en sueños a visitar a su madre acongojada:
Mamá, en el viento hace un calor de peces dorados.
Los mensajes nocturnos que recibía Rosa María de boca de su hijo desaparecido no tenían sentido:
Mamá, Dios es un juguete de la necesidad.
Eran apenas diálogos parecidos a esto, tenebrosos por poseer algún tipo de lógica torcida, pero lógica al fin. Inaprensibles, simbólicos, no tenían un significado exacto y eso la atormentaba.

(Seguir leyendo) 

lunes, septiembre 07, 2015

Cada edición de Tierra Adentro propone una discusión actual y pertinente para nuestro contexto, validada en el diálogo abierto y transversal con sus lectores. Nos interesa discutir el presente inmediato desde las artes en todas sus dimensiones, tanto éticas como estéticas. «Septiembre negro» es un dossier que contiene diferentes reflexiones sobre la violencia y la muerte en nuestro país. ¿Qué significa vivir en México hoy? ¿Qué significa morir aquí? Reflexionamos acerca del valor del metro cuadrado de tierra en los panteones de distintas zonas nacionales, gracias a Paul Medrano, quien nos cuenta la historia de dos familias mexicanas que padecieron los altos costos funerarios, la burocracia y la corrupción al intentar realizar las exequias de sus seres queridos. Para ahondar en esta cuestión, varios creadores nos dieron su punto de vista sobre algunos de los problemas más graves a los que los jóvenes mexicanos se enfrentan día con día: la muerte por migración, por feminicidio, por desaparición forzada, o del periodismo como oficio, entre otros.
En entrevista, y a raíz de la aparición de su  más reciente libro Campo de guerra, el ensayista Sergio González Rodríguez nos habla sobre el lúgubre panorama al que se asoma nuestro país en el contexto de violencia y corrupción en el cual está sumido. Esta edición especial de Tierra Adentrose suma al coro de voces que se multiplican para resistir ante una realidad apabullante que intenta silenciarnos.
207

SEPTIEMBRE NEGRO


DOSSIER
La muerte no es la nada
Por Paul Medrano
Una breve historia con olor a muerte
Por Carolina Alba
Maíz, sin título
Por Eduardo Abaroa
Quebrantahuesos
Por Edgardo Aragón
Rancho Ciencias Naturales
Por Paulina Lasa
Morir en línea
Por José Jiménez Ortiz
NARRATIVA
Dijeron después
Por Marina Porcelli
La Devoravidas
Por Óscar David López
Lobo
Por Orfa Alarcón
Semillas de granada
Por Raúl Aníbal Sánchez
El asesinato del periodismo
Por Juan Pablo Proal
ENSAYO
El futuro incierto de un país enfermo
Por Tania Ruvalcaba Valdés
EN PRIMERA PERSONA
Sergio González Rodríguez
Por Carlos Velázquez
CRÓNICA
Cadáveres en las calles
Por Daniel Herrera
CONVERSACIÓN ABIERTA
Al sur del cielo: arte y violencia en México
Por Israel Martínez y Gerardo Montes de Oca
CRÍTICA: LIBROS
Sobre el Anti-Humboldt (o de las palabras)
Por Javier Taboada
La modernidad errada
Por Francisco Serratos
CRÍTICA: MEDIOS
Cuando el blanco y negro me salvó la vida
Por Ainamar Clariana Rodagut
FORMAS BREVES
Personajes precarios
Por Vanni Santoni