martes, mayo 15, 2018

Resplandor




Para ti, frente a la hoguera de nuestros restos


I


Estoy feliz por ti
por tu nueva mitología
por sus retazos y sus sombras
con los que construiste un refugio al temporal
por tu mirada que vaticina el resplandor
de noches y llamas y botellas de vino

Puedo ver tu silueta palpitando en la pared
de algún lugar lejos de aquí
como un espíritu de otro tiempo y otra tierra
absuelta por fin de angustia y rabia
o por lo menos colmada como se colma
un corazón que no cabe en el pecho

Una copa un vaso un manantial
puedo ver desde aquí


II


Qué bueno es que vuelvas a escribir
sobre los ojos de los gatos
sobre el calor el frío la lluvia
todo eso que en el alma y los ojos
revive la tierra y florece por dentro

Parece mentira que en un arranque te escriba esta noche
ahora que dejas de lado el conteo de los crímenes diarios
y la indignación de los vencidos
se suaviza y diluye en una paz justa
imbuida en tu pecho por un genio incendiario


Es bueno que vuelvas al cauce al agua y la vida
bastante tiempo estuviste bajo un manto negro
mil dos mil tres mil años
hace tiempo que dejamos de llevar la cuenta


Parece mentira o un ardid para molestarte
pero te escribo y te celebro
me maravillo pensando en cuántos versos nuevos
tendrás pronto en tu mano
y puedo ver desde aquí tu bolígrafo arrebatado
llenando libreta tras libreta con metáforas del fuego


III


Sabes bien que nada será como antes
y que todo lo que me hiciste prometer
caído de rodillas en numerosas madrugadas
encajando mis propias uñas en la carne
es incumplible por ti misma


Pero no importa
piensa que mañana vendrá un canto
una escultura un templo
y que de cualquier forma has tallado una piedra preciosa
(de él siempre escuché que no podía ser menos que una joya)


Puedo ver desde aquí
el camafeo reposando en tu pecho
único testigo de una antigua batalla
marfil de días pasados
sobre ónice de ojos negros


IV


Yo pierdo un hogar
arrojado de él por mi propia violencia
por mi mano que tantas veces atentó contra mi
y se ha vuelto en contra tuya


Quisiera haberte ofrecido algo más que el aire
y el espacio acalorado en donde no queda mi sombra
al marcharme envuelto en cáncer y secretos


V


No hace mucho tú misma me decías
que el deseo no tiene que ser una cosa trágica
pero ahora ambos sabemos que el as de espadas representa
una fuerza inoponible


Yo no sé si todas las pasiones son malditas
pero sé que este dolor
es más deseable que la nada


eres un guijarro y él un estanque
pero nadie es más pequeño uno que el otro
hay belleza en ahogarse
como hay belleza en dejarse estremecer por lo ajeno


Baila ríe levanta un dedo de los que sostienen tu copa
y haz con él un movimiento casual como quien niega en el aire
es un deber apurar un trago profundo
y el aguardiente bien sabes
quema y reconforta al mismo tiempo


(no te asustes ni entristezcas
recuerda que él también baila una canción desconocida)


Desde aquí puedo verte sonreir con discreción
también sollozar en silencio


VI


Imaginé para nosotros un final más brillante
sobre todo construí para ti
en la testa en donde se edifican los edificios primordiales
un momento de profunda calma


yo anhelaba la paz para tu espada
y ahora desde el otro lado del abismo
te miro campeando aún más tormentas


Yo imaginaba una hoguera para nuestros restos
en donde se pudieran forjar vasos para contener el agua
de innumerables hechizos venideros


Un pentáculo una daga
un puñado de sal sobre
una mesa bien dispuesta
y un mantel verde
como pasto que pudiera recordarte la mañana
que yo nunca pude atraer hacia la tierra


VI


Lo siento
supongo que fueron los dioses de la venganza
quienes hicieron de nuestra templo ceniza

¿Dónde ha quedado nuestra casa?

jueves, abril 19, 2018

6 de abril de 2018

Hoy cumplo 34 años
con un cuerpo deshecho por la autoindulgencia
y la tragedia constante del comercio diario
tan así que apenas hace tres semanas anotaba (con mala prosa)
lo siguiente en ésta misma libreta y que ahora repito:

“En estos días tengo la certeza
de que moriré pronto
nunca me vi más guapo
o nunca me sentí más guapo
sin embargo nunca he estado más solo y falto de cariño
regreso a Chihuahua a morir
como los gatos regresan agonizantes a sus casas
después de meses de estar perdidos y en celo”

Bebo café en un parque
aún sin saber si estoy enfermo
pero sonrío y me compadezco
de este hombre de hace tres semanas

Me aterra aún el presentimiento del dolor
pero esta tristeza y este miedo no son ya opacos
iluminados por la amistad y la familia
ese lunar en forma de estrella
que siempre damos por hecho

Todo lo que tengo me ha sido otorgado
cada muestra de cariño ha sido enteramente gratuita
y sobrenatural
cada beso caricia abrazo
cada dedo que ha paseado por mi brazo
dibujando de nuevo sus tatuajes
fue un donativo de las más altas esferas
el cariño
me digo
es una virtud teologal

Tener sólo miedo de morir
es no temerle a nada

Theotokos Great Panagia with saints Nicholas and George. The Pskov icon from Church of Reserection in Rakuly village in Archangel region. Late XV. State Tretyakov Gallery






martes, abril 17, 2018

Kuan Yin, diosa de la compasión, atraviesa el hospital Juárez (20 de enero de 2018)



No puedo ofrecerte sino ceniza
solo tengo enfermedad y muerte para contarte
yo ya no quiero que repitas mi nombre
y acaso sospecho que sigues aquí mientras lloro
para tener derecho a decir en el futuro:
“él me alejó con con sus sentencias de hierro”

Por eso me impones tu presencia


jueves, marzo 15, 2018

Terraza Catedral

Dos mujeres que no saben que son lesbianas
Tres gringos que hablan de sus aventuras en Amsterdam
un hombre escribe en su teléfono celular
con tres tequilas blancos encima
Estoy solo
no sé
la autocompasión no me deja analizarme
mi dolor es vago o certero
en la parte certera no quiero escribir elegías a nadie
en lo vago habito yo
enteramente yo

Hay un muro entre yo y las cosas
entre yo y mi mismo
no quiero escribir siquiera mientras escribo
pero así mato el tiempo, ya que es temprano
y cuando aún hay luz de día
no sé dibujar

aprendí a dibujar en el hospital
en el pabellón de oncología
era un proceso muy parecido a escribir
reducir las personas a gestos
gestos amables o gestos malvados
que no explicarían nunca la complejidad de una persona

¿Cuáles son mis gestos amables
mis gestos malvados?
Quisiera reducirme
sé, sé de antemano, que el dolor me reduce
pero me rebelo

Dibújame por favor
pero dibújame por dentro
aisla mi caos
en dos o tres movimientos

¿cómo me recordarán cuando muera?
Veo mis fotografías y no me distingo
veo a alguien bonito
veo un sátiro también
veo a alguien muy feo con los dientes de fuera
queriendo morder el mundo
no sé si para hacerle daño
o para curarse de su fealdad

¿así serán tus dibujos cuando muera?
veo colmillos y veo risas
un muro

martes, marzo 13, 2018

γνώριμος

A veces me invade cierta tristeza que no logro justificar
Pienso que nunca seré normal

Nunca tendré hijos por ejemplo
Nunca me casaré
Mi cerebro nunca funcionará del todo bien
Y la tormenta de su química mal hecha seguirá cayendo sobre mí
Dormiré a deshoras
Tendré más pesadillas que el resto de la gente
Amaré en las peores situaciones a las peores personas
Que harán de mi cuerpo y mi espíritu una colección de trizas
Y pedazos de papel arrugado

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
Me veo muerto pero no quiero verme muerto
Pero si no me veo muerto
Me veo triste muy triste y no quiero verme triste
Pero si no me veo triste
Me veo arrogante y a la defensiva

¿Qué puedo dejar al mundo?
¿Cómo podré tener algo que llamamos vida?
¿Qué satisfacción tendrán mis padres de mí?
Maricón bisexual extraviado drogadicto escritor de segunda
Sobre todo nihilista
Ni siquiera me importa ya el destino de lo mío

No
Nunca seré normal
Y aunque sé que no existe tal cosa como lo normal
A veces lloro un poquito por eso
Porque no soy normal
Y la gente normal no llora




File:Vestal Palatino Inv12491.jpg

sábado, marzo 03, 2018

ay, ser este charco de agua turbia

Vitrá

Una niña golosa de 7 u 8 años detiene una motocicleta de esas que venden pan dulce y le pregunta si tiene tortas o empanadas de queso. Sólo hay pan dulce. Recuerdo que mi abuelo siempre quería darme pan dulce en las noches y mi abuela lo regañaba, pues mi antojo era “salado”. Sonrío, veo a la niña que es hermosa y regordeta, lleva caireles negros y pide un café para su abuela, una anciana de esas que cada día se empequeñecen más y más concentrando toda una vida en un estuche monísimo de arrugas y voz quebrada. Yo quiero pan dulce, señal de que envejezco más rápido que nunca. De pronto un hombre en una motoneta china llega e increpa al panadero, pidiéndole bajo amenazas una cuota de protección y el mundo se reconfigura como es realmente, horrible y mezquino. El mundo allá afuera. El mundo que es nosotros, que nos espera con la lengua de fuera y la saliva en la comisura de los labios.

m. una nube con relámpagos (según el Rig-veda 4.10.5; véase el comentario de Iaska al Naighantuka 1.10).
m. oscuridad (según lexicógrafos, como Amara Simja, Jala Iudha, Jema Chandra).
m. una rueda (según lexicógrafos).
m. una montaña (según lexicógrafos).
m. nombre de una montaña en particular (según lexicógrafos).
m. una piedra (según el Katiaiana-shrauta-sutra).
m. nombre de Indra (?!) (según lexicógrafos).
n. riqueza (sinónimo de dhana) (según lexicógrafos). (posiblemente relacionado con vittá)
n. sonido, ruido (sinónimo de dhuani) (según lexicógrafos).





domingo, febrero 25, 2018

Mojovisión

Desde los 10 años tengo un sueño recurrente. Aparece casi siempre en los momentos de estrés o soledad irreconciliable, pero a veces también se presenta de la nada, en medio de la mayor calma vital posible, después de una cena con amigos o de una cita amorosa con buen término. Ésta última vez creí vencer la pesadilla. Por su culpa, aunque no exclusivamente, he ido a terapia, tenido regresiones, practicado la meditación, leído a los estoicos, tomado pastillas, y en fin, hecho todo lo posible para tener una mente sana como lo dictan estos tiempos. La representación de mi persona en el sueño cambia con el paso de los años, los giros y la trama del sueño también cambian, pero el lugar del desenlace casi siempre siempre el mismo.
Sueño que estoy en Mojovisión, el mundo creado por Ann Nocenti para la serie de historietas Longshot, en 1985, apenas un año después de que yo naciera. El escenario es una dimensión paralela a la tierra en donde Mojo, un perverso dictador perteneciente a una especie de seres sin espina dorsal que se desplaza mediante implantes biónicos, gobierna con bota de hierro gracias al poder de la televisión y un reality show interminable. Día con día esclavos cultivados genéticamente mueren atravesando pruebas imposibles de superar para conquistar su libertad mientras millones de telespectadores babean hipnotizados. Solo Longshot, el gladiador dotado por la ciencia para desafiar las probabilidades con un aura de buena suerte, puede ser capaz de derrotar a Mojo algún día y así devolver la libertad a sus hermanos oprimidos.
En 1994 Mojovisión saltó a la televisión de ésta dimensión y ésta realidad, en el capítulo 11 de la segunda temporada de X-Men, la serie animada. Probablemente ahí fue cuando Mojo el dictador abrió un hoyo en mi cuerpo y mi cabeza instalando para siempre su terrible maquinaria. Pero en ese momento yo no soy Longshot, no soy alto, rubio, genial, con un corte de cabello que sería la envidia de cualquier estrella de rock. No, yo no poseo el ritual místico que me imbuirá de buena suerte para desafiar la brutal tecnología del dictador. No tengo siquiera una suerte normal. En ese momento yo soy un niño pequeño y delgado, diría más bien pálido y de labios rojos con las facciones de una niña y el absurdo corte de cabello del príncipe valiente.
Siempre que llego a Mojovisión estoy consciente. Consciente de las trampas y los aparatos, de los espectadores que me observan con codicia y avidez desde sus casas. Primero una arena o plancha fría de concreto, poco a poco el escenario va tomando la forma del mundo real. Siento la presencia de Mojo en mi espalda, respirando sobre mi oído con su sonrisa siniestra. A partir de ese momento cada una de mis decisiones cuenta. ¿Cuál de las tres puertas que se abren frente a ti debes atravesar? La perversidad de Mojo consiste en hacerte creer que tienes poder sobre tu destino. Que este laberinto que ahora es tu vida es una cuestión de probabilidades, que sólo se trata de tomar las decisiones correctas en el momento correcto para triunfar, mitad sabiduría, mitad gracia concedida. 
Esta vez escojo la puerta 2, del otro lado me esperan fantasmas grises haciéndose pasar por personas normales. Mi pareja sentimental camina a mi lado y me toma de la mano, pero un viento que surge de las parede la aparta con fuerza, mi mente me dice que ir tras ella es una trampa y sigo avanzando. Me digo a mi mismo que cuando encuentre la salida podré redimir a este mundo de sus males. Atravieso el pasillo entre murmullos para encontrar al final un campo verde, un espacio abierto lleno de flores blancas que parecen asfódelos en donde se erige un monumento que intuyo un mausoleo. Mientras más me acerco a la edificación noto que las flores resuman una savia espesa y erotizada. Puedo quedarme en el campo y esperar a que llegue la noche, en donde me atacarán los lobos de tres ojos o puedo entrar al mausoleo.
Abro la reja para encontrarme en medio del transporte público. A partir de aquí he entrado de nuevo a la cadena de eventos con el fatal desenlace, mi cerebro lo sabe pero aún se esfuerza en tomar decisiones o por lo menos, tener posturas ante lo que sucede. Mi vida de más de dos décadas a la fecha comienza a entrometerse al Mojoverso. Las veces que robé dinero a mis padres, la decepción de los maestros, los corazones que he roto, las burlas de los amigos al mostrar debilidad, los recuerdos de haber sido engañado. Sueño a un hombre travestido riéndose de mis sentimientos, entretenido con la maldad que puedo desplegar cuando estoy ebrio e insulto sutilmente a las personas. Veo de nuevo a mi pareja sentimental del otro lado de un cristal, tomada de la mano de otro hombre y sintiendo lástima por mi recorrido. Un ave negra, que llamaremos fracaso, brinca en un árbol maltrecho. En otra escena yo mismo visto una máscara y susurro versos lascivos a un niño pequeño 
Atravieso caminos de ciudades medianas, pierdo billetes que cargaba en los bolsillos de los pantalones de los que después alguién pedirá cuentas que yo no sabré dar, a sabiendas de que mi pasado como ladronzuelo me delata. Si me enfermo: miento. Si estoy triste: miento. Si estoy feliz: miento. Me veo abandonar escuelas perpetuamente, perpetuamente esconderme debajo de las camas.  
Pero esta vez es diferente. Esta vez me convenzo de que así deben de ser las cosas, que cada prueba exalta una virtud, que cada mala decisión debía de ser tomada. Si Mojo controla mi cuerpo y su destino, no puede controlar mi mente. Cuando hablo y la gente decide no creerme, decido que esto me perfecciona moralmente pues he sufrido el tiempo suficiente para hablar con la verdad en la mano.
Mi exnovia de la adolescencia me confronta en una encrucijada, ya no siento culpa, le digo: las cosas son como tenían que ser. ¿Qué he fracaso a mi edad? Eso no importa, porque sigo entero. ¿Que vendrá la enfermedad y me apartará de todo lo que amo? Me tendré a mi mismo.
Llego al elevador de plata que marca casi siempre el final del sueño. La única decisión que se puede tomar ya es entrar en él. En su interior cuatro hombres más altos y más fuertes que yo (que no es algo muy dificil) me esperan y yo me adentro quedando en medio de ellos. El elevador comienza a ascender. Sé que en el último piso se encuentra Mojo y que por fin podré confrontarlo. Sucede lo que siempre sucede, lo que siempre me hace despertar. Los cuatro hombres comienzan a abusar de mi, siento sus manos, sus lenguas y sus sexos recorriendo mis oídos, mis piernas y hasta la superficie cristalina de mis ojos. Cierro mis párpados, ésta vez decido que no tengo miedo, que yo deseo que esto suceda, que mi cuerpo no puede entonces ser violentado. Los hombres se sirven de él a discreción y yo lo disfruto dejándome llevar por la languidez de lo que ocurre, ser arcilla, ser agua, un carrizo, me repito. Sonrío porque sé que he encontrado el secreto para terminar el sueño, llegar a concluirlo y desterrarlo de mi. Y mientras uno de los hombres me besa en el cuello, siento de pronto como se introducen en mi carne un par de colmillos afilados y las caricias antes toscas del resto comienzan a volverse simplemente violentas. Cuando alcanzamos la cima y escucho el timbre que anuncia que el elevador ha llegado a su destino, los cuatro voltean a verme con los ojos encendidos y con uñas largas y verdes que han crecido de repente introducen su mano en mi vientre y miembro a miembro en un segundo me desgarran en sangrientos pedazos. No ha llegado el día en que pueda ver qué hay detrás de la puerta del elevador de plata.





martes, enero 30, 2018

Sólo existen siete palomas en el mundo pero usan espejos para engañarte

Mi sala de hospital está llena de gente que no entiende
o parece no entender

Al hombre de la esquina
33 años
como yo
le han sustraído un cáncer maligno de la espalda
observa como los pájaros el pan
y en general
no parece asustado

Mandaron una psicóloga
para hacerle una pequeña entrevista:
-¿Te dijeron que la bolita que te retiraron
era maligna?
-Sí
-¿Y cómo te sientes al respecto?
-Pues normal
-En el hospital tenemos varios materiales
¿Te gustaría una sopa de letras?

El muchacho de la izquierda
19 años
coquetea torpemente con la nutriologa que a diario nos visita
tiene un tumor en el testículo
que ha decidido regar hijos por el resto de su cuerpo
los únicos hijos que tendrá
dice el doctor
mientras su madre lo alimenta en la boca
con la paciencia de quien rescata del escombro lo único que tiene

Don Gaspar enfrente
un viejo delirante que maltrata a su familia
Y maldice a las enfermeras
con los ganglios inflamados y los ojos de plato
como un pez de la prehistoria

Yo miro por la ventana
y veo los árboles y la luz cayendo sobre el edificio gris y brutalista
de nuestro alegre hospital público

Hace un frío inusual en la Ciudad de México
puedo imaginar gorriones congelados cayendo de esos árboles
regados por el piso de la Alameda central
que hace muchos años no tiene álamos ya
y puedo imaginar un bosque de plumas
dentro de otro bosque de cristal
miro el vapor
miro esta luz que alumbra ángeles de hielo

No
tampoco sé más
ni un poco más
que mis compañeros de habitación