sábado, julio 12, 2008

de las cosas que le cagan a uno #1

Todos halamos de los demás cuando estos no están. Es parte esencial del misterio de la comunicación, así se hacen las famas, se construyen las deshonras, se crean los talentos. Es imposible de evitar, tanto en los difuntos como en los simplemente ausentes. Pero hay veces en que estas palabras buscan un efecto lescivo, inmediato, como una bola de billar. Y la gente no parece darse cuenta, si ya sea en un afán de justicia, o por puras ganas de joder, que a más de uno se llevan entre las patas. Así caen los imperios, la gente se vuelve loca, y se rompen un montón de relaciones.
Nunca me ha molestado que hablen de mi a mis espaldas, pero algo que considero especialmente dañino y maligno, es cuando alguien “hace” algo que me va a afectar casi al momento. Cuando hay unas condiciones dadas para una situación, es imposible fingir inocencia ante algo. Unas cartas que no iban dirigidas a alguien, una información “levemente” torcida, y resulta que de pronto no puede uno ni meterse a bañar sin darse cuenta de que ya esta en problemas y que se te ha arruinado el día. Ademas, el que dice lo que no se debe es incapaz de conocer la situación en que las personas que va a afectar se encuentran inmersas. Cuanto daño y cuantas repercusiones habrá, eso el no lo sabe. Tira la piedra y desaparece, y de pronto Caín, por celos de su hermano, a la larga acaba iniciando una guerra nuclear.

Pero como bien dice Jacinto Polo de Medina en el Buen Humor de las Musas:

Prudente
sois en decir vuestro mal,
y un hombre muy especial,
que habláis muy especialmente.


Después de todo, aun es un buen día para salir.

1 comentario:

Ernesto dijo...

Por eso se convirtió en lugar común eso de :"aquí les dejo mi reputación para que la hagan pedazos".
Supe algo admirable de el Loco Valdés , dicen que él nunca habla mal de sus compañeros y que cuando en una reunión alguien empieza a hablar mal de un ausente , el Loco Valdés mejor se retira.