domingo, octubre 12, 2008

Chihuahua y los medios locales de comunicación. Sobre el asesinato de David Monroy.

Hace algunos años gobernaba Chihuahua, como un feudo, Patricio Martínez. Entonces tenía ya tiempo que había estallado lo de Ciudad Juárez y los feminicidios, pero Patricio, de la misma cepa que Fidel Herrera, Mario Marín o Ulises Ruiz, supo desentenderse muy rápido del asunto. Más Ciudad Juárez, tan lleno de panistas, por algo debía de ser. Pero desaparecieron dos jovencita por aquellos años en la capital. Todo el mundo se asustó, eso fue lo que pasó. La sociedad civil reclamó, las madres reclamaron, y la judicial del estado respondió al instante. ¿Encontraron a los culpables? NO. Encontraron tres chivos expiatorios y llevaron hasta el final las “investigaciones”. Hoy, cuando han pasado 5 0 6 años del asunto, ninguna de las personas procesadas se encuentra en la cárcel por el asesinato y desaparición de Neyra Azucena Cervantes y Marcela Viviana Rayas. Dos casos diferentes pero en los que la prensa chihuahuense y las autoridades actuaron de la misma manera irresponsable, engañando a la sociedad, procesando inocentes y recurriendo a la tortura y la violación de los más fundamentales derechos humanos.
Cynthia Kiecker y Ulises Perzabal cometieron el gravísimo error de ser hippies, gritar consignas los viernes por la tarde frente a un amplificador y estar en el momento equivocado en el lugar equivocado. Cuando la gente comenzó a preguntarse que había pasado con Marcela Viviana, la PGJE decidió quitarse dos pájaros de un tiro. La pareja desapareció un par de días, y cuando fue presentada llevaban una confesión firmada por parte de Ulises Perzabal. Con Cynthya Kiecker fue más difícil: era ciudadana norteamericana. Los dejaron salir no hace mucho tiempo, con la condición (como si vivieramos en el viejo oeste) de que nunca se volvieran a parar en aquel pueblo. Cuando la desaparición de Neyra Azucena, la PGJE inculpó al primo de ella, David Meza, quien dicho sea de paso, ni siquiera se encontraba en la ciudad cuando la desaparición de la muchacha, y se habia trasladado a chihuahua únicamente para colaborar con la búsqueda de la desaparecida. Los procedimientos fueron similares, el muchacho fue torturado física y psicológicamente para firmar una confesión que fue presentado por la misma PGJE. La defensa de David Meza, durante cinco años, ha corrido a cargo de ongs que vieron una clara injusticia en el proceso y una gran carta a favor ha sido que la misma madre de la desaparecida nunca creyó en la culpabilidad del muchacho. Por lo pronto, David Meza ha perdido cinco años de su vida en un proceso que todos sabíamos viciado desde el principio, y no importa como lo indemnice el gobierno, nada le va a devolver o que le han quitado.

La PGJE por un lado, la prensa por el otro. El principal periódico de la ciudad y los noticieros locales son los segundos grandes responsables. Transmitiendo y reinventando las absurdas historias de la procuraduría, asustando a la población con cuentos, francamente inverosímiles. Cuando lo de Ulises Perzabal, la policia se dedicó a perseguir a todo aquel que se viera raro, que tuviera tatuajes o usara el cabello largo. El Heraldo de Chihuahua, todos los días, se complacía en inventar historias de terror, rituales “satánicos” que involucraban peyote, afiches de Jimmy Hendrix y María Sabina y que irremediablemente terminaban con Marcela Viviana asesinada. Con David Meza inventaron una historia de amor tortuoso, y mientras la gente se tragaba esas patrañas que el periódico IRRESPONSABLEMENTE vertía sobre la población, los asesinos andaban (andan) sueltos por las calles, la policía perseguía a los jóvenes y torturaba personas en sus instalaciones. Las historias eran tan estupidas que hubieran dado risa de no ser porque tenían consecuencias. ¿Como es que estos reporteros, estos directores de medios de comunicación, se iban tan campantes a dormir a sus casas por las noches, sabiendo la clase de porquería que dejaban caer de sus periódicos y noticieros sobre la gente? Tal vez porque solo eran un par de hippies molestos, o un muchachito a quien nadie extrañaría. Y los verdaderos asesinos siguen como sin nada, debido a una sociedad de paciencia bovina y unos medios y un poder que los engaña.

Ahora leo las notas del Heraldo sobre el asesinato de David Garcia Monroy y 10 personas más en un bar muy cercano al centro de la ciudad. Las leo, y como me dijeron por ahí, parece un argumento de los Almada. Sólo espero que ahora que David Meza ha sido liberad (dedican, claro, una pequeñísima nota al hecho, cortesía que no tuvieron con Ulises Perzabal), sólo espero que ahora que saben que gracias a su apoyo arruinaron la vida de un muchacho inocente y sabrá Dios a cuantas muchachas condenaron a morir, sólo espero que ahora que nos están arrojando granadas y que nos matan como ganado, sólo espero que ahora si los medios de comunicación hayan aprendido la lección.

El deber de la prensa es informar la verdad. Aunque incomode al poder y espante a la sociedad, pues su deber también, es transformarlos.

5 comentarios:

Ernesto dijo...

Medos y policia se conducen exactamente igual que en 1968 y todavía hay quien dice que hay que darle vuelta a la página con eso del 2 de octubre.

Ernesto dijo...

los medos,juar, juar, los medios wey!

cempaxochitl dijo...

Permíteme disentir un poco. No vayas a decir, como tu brothie, que te regaño. Disiento en el tono. Hoy los medios están maniatados si, pero por el miedo que inunda todo el contexto social de nuestro Estado. El Heraldo de Chihuahua es un medio que merece todo el respeto porque ha procurado ser lo más fiel posible a la información sobre los hechos.

Amilcar dijo...

El problema es que ahora quieren cargarle todo a los muertitos de la carretera, o nos quieren hacer creer que todo ejecutado es narcotraficante o tiene que ver.

Entiendo lo del miedo, pero eso no le devulve la credibilidad. Ya escribí porqué es así.

Anónimo dijo...

¿Los medios? ps, quien cree en los medios. Ya lo dijo Michel Foucault: si el poder descanzara solo en la violencia sería muy frágil, es necesario el consenso, es decir el consentimiento para aceptar ser dominado y los medios, ¿que crees hijo mio? son los encargados de hacer eso, claro junto con otras instituciones. Tons