jueves, abril 29, 2010

Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes:
cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser,
la gente, las comarcas.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería,
pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa.
Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe
esa pálida ceniza de Sachsenhausen
con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre.

Czeslaw Milosz

1 comentario:

moria dijo...

Es lo más hermoso que he leído en mucho tiempo.

No hubiera podido encontrar una mejor manera de decirte cuánto lo siento.