miércoles, noviembre 10, 2010

A este propósito

Relataré a este propósito una fábula que me contaron hace dos días. Dicen que es una fábula antigua, quizá de origen indio, lo que no puede ser más tranquilizador.

Érase un cerdo que un día discutió con un león y lo retó a duelo. Al volver a su casa, se puso a pensar y le entró miedo. Reunió a todo el rebaño, deliberaron largo y tendido, y por fin decidieron:

—Mira, cerdo: aquí cerca hay un foso muy sucio, vete allá, revuélcate bien en él y preséntate luego en el lugar. Ya verás.

Hizo el cerdo lo que le dijeron. Llegó el león, olfateó, retorció el hocico en todas direcciones y se marchó. Mucho tiempo después se jactaba el cerdo de que el león había tenido pánico y había abandonado el campo de batalla.

Eso dice la fábula. Claro que aquí ni hay leones, ni el clima es adecuado para ellos, y para nosotros sería demasiado lujo. Pero pongan ustedes, en lugar del león, un hombre decente, como debemos ser cada uno de nosotros, y la moraleja será igual.


Dostoievsky - Diario de un escritor

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