jueves, septiembre 01, 2011

-Dios mio! - se sintió magnánima- Dios mio, también a ti te perdono por permitir todo el sufrimiento que me causan estas personas. ¿Qué no se dan cuenta? ¡sólo yo, sólo yo que perdono hasta Dios mismo sé cuales son las aristas del alma humana!

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