jueves, diciembre 01, 2011

Dormimos entre la tormenta que fue

y la tormenta que vendrá.

Sueños desdentados y amables

donde pájaros cargan en los picos ramas olorosas

y se posan en los hombros de muchachas.


Dormimos entre la tormenta que fue

y la tormenta que vendrá.

Se cocina el caldo diario,

se deposita un poco de pan duro

en la boca de nuestros poderosos muertos.


El olor de la humedad nos despierta en el pecho

un miedo antiguo y dulce.

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